Todo parece encaminado para que River mire más la porción de la tabla de abajo que la de arriba. Todo conspira contra el millo: los arbitrajes escandalosos, la falta de gol y, ahora, como si fuera poco, las flojas actuaciones de Carrizo. Creo que nos podemos ahorrar el análisis del partido: hasta el gol de San Lorenzo, River no había tenido sobresaltos. Claro está que el equipo de Nuñez no había hecho un buen partido, pero esa genialidad de Carusso del primer tiempo alcanzaba para llevarnos los tres puntos. Pero llegó lo inesperado. ¿Lo inesperado? Unos minutos antes del gol de San Lorenzo, un cabezazo de Velazquez pasó cerca del palo izquierdo del arquero riverplatense y éste no pudo despegar del suelo. Les aseguro que en ese momento tuve el presentimiento de que a Juan Pablo todavía le daba vueltas en la cabeza el error cometido en la Bombonera. Lamentablemente este presentimiento se confirmó cuando una pelota al centro del arco, que no llevaba peligro alguno, se escurría entre las manos de uno de los mejores arqueros que River tuvo en toda su larga historia. Ya está. Hay que mirar para adelante y esperar que nuestros jugadores se iluminen para terminar con esta larga noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario